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Transcripción de la intervención de la diputada Guadalupe Murguía Gutiérrez, para dar el posicionamiento en nombre del GPPAN, para conmemorar el centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, durante la Sesión Solemne.

MIÉRCOLES, 1 DE FEBRERO DE 2017

Ciudad de México, 1 de febrero de 2017

 

TRANSCRIPCIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE LA DIPUTADA GUADALUPE MURGUÍA GUTIÉRREZ, PARA DAR EL POSICIONAMIENTO EN NOMBRE DEL GPPAN, PARA CONMEMORAR EL CENTENARIO DE LA PROMULGACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS DE 1917, DURANTE LA SESIÓN SOLEMNE

 

DIPUTADA GUADALUPE MURGUÍA GUTIÉRREZ (GMG): Señoras y señores legisladores:

 

Conmemorar la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es un acto trascendente para la nación, sus postulados son la expresión de lo que nos define y nos identifica como pueblo.

 

La Constitución de 1857 como un instrumento unificador, liberal y federalista puso los cimientos de la nueva Constitución de 17.

 

Carranza conocía perfectamente lo que los símbolos significan para la República. Por eso hoy, en nuestras propias y retadoras circunstancias, vale la pena voltear la mirada hacia lo que don Venustiano Carranza pretendía conseguir en términos de reivindicaciones nacionales.

 

En efecto, habían pasado sólo 70 años desde la guerra contra el invasor estadounidense y la posterior suscripción del Tratado Guadalupe-Hidalgo, ese que trajo como consecuencia la mutilación de nuestro territorio por mitad.

 

Carranza se pronunció siempre en contra de cualquier colaboración con las potencias injerencistas. No aceptó apoyar a la Alemania del Káiser en la Primera Gran Guerra, pero tampoco escuchó al invasor norteamericano que en 1914 pretendía servirle en bandeja de plata el triunfo sobre el usurpador Victoriano Huerta.

 

También estaba en su memoria el Pacto de la Embajada, con la participación del embajador norteamericano Henry Wilson, ese que le costó la vida al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez.

 

Es en ese entorno histórico como debe leerse al Constituyente de 17 y a su obra: la Constitución de Querétaro, la primera Constitución social del mundo.

 

Si la Constitución de 1857 tuvo que enfrentar una guerra civil para salir adelante; la Constitución de 1917 debía generar los consensos suficientes para incorporar a renovadores y radicales, requería reformular nuestro federalismo en términos funcionales y eficaces en términos de unión.

 

Si la vigencia de la carta liberal había sido meramente retórica durante la larga dictadura de Porfirio Díaz, la nueva legislación debía consolidar instrumentos de honda raigambre libertaria, como el juicio de amparo y establecer otras instituciones, como el Ministerio Público.

 

Pero el Constituyente creyó también en la revolución social, en la revolución que quería tierras para las comunidades olvidadas, en la revolución que exigía un pacto republicano entre el Estado y la clase obrera, en la revolución que luchaba con educar y formar a las niñas y los niños de este país –sin excepción y sin distingos—.

 

La Constitución de 1917 logró consolidar un proyecto de consenso, en cuya integración destaca, por supuesto, la capacidad de diálogo, a la par del talento de un Francisco J. Mújica, Heriberto Jara, Pastor Rouaix y otros, así como el genio constitucional de un Machorro y Narváez o de un Hilario Medina.

 

Esta Constitución liberal, social, nacionalista que hoy celebramos, nos ha permitido enfrentar guerras frías y candentes, armisticios, ataques externos y rebeliones internas, crisis institucionales y elecciones polémicas.

 

En este marco constitucional en continua actualización pudimos consolidar la igualdad de hombres y mujeres ante la ley, abrir el país al comercio internacional, dar reconocimiento jurídico a las iglesias, transitar a la democracia, repensar nuestro sistema de justicia penal, definir la estructura de defensa y protección de los derechos humanos, dar cobijo y protección a exiliados e inmigrantes, así como una larga lista de etcéteras que ya incluyen 10 décadas.

 

La Constitución de Querétaro surge como una concepción conciliadora entre lo individual y lo social, reivindicando deudas sociales, incorporando el sentir de la nación con la mirada siempre puesta en el futuro, porque la Constitución no puede ser sólo el reflejo de la realidad, la Constitución es también --y señaladamente-- el proyecto del futuro de un país, es un documento vivo que refleja el pasado, norma el presente y nos da elementos para alcanzar una visión común de futuro.

 

La clave está en el diálogo y en la apertura hacia las opiniones diversas, diálogo en el que el Partido Acción Nacional ha participado de manera continua y con actitud responsable a lo largo de más de 70 años, a través de importantes iniciativas constitucionales.

 

Reformas propuestas por el PAN tan relevantes como el voto de las mujeres; la instauración de un sistema político electoral de equilibrios; la transparencia en el ejercicio de la función gubernamental; la garantía constitucional de derechos sociales como la salud, la educación, los derechos indígenas, entre otras de gran calado, que nos han situado como un partido constructor de instituciones, que cree en la democracia y en la dignidad de las personas, en el bien común y en la solidaridad, como el espíritu que alienta una sociedad que quiere ser cada día mejor.

 

Señoras y señores:

 

El de Querétaro es un constitucionalismo de pluralidad, que envía al presente lecciones valiosísimas, nuestra centenaria Constitución nos marca la senda hacia un proyecto de nación, ese proyecto siempre asediado por enemistades externas y por inquinas internas y que; sin embargo, está aquí entre nosotros, vivencial, vigente, esperanzador.

 

He aquí el tesón de una nación que se sabe libre, abierta al mundo, que respeta la autodeterminación de otras naciones y que asimismo exige respeto en el concierto internacional.

 

Aquí está nuestra Constitución, la de todas y todos los mexicanos con sus 100 años de vigencia.

 

Aquí está nuestra división de poderes, nuestros derechos fundamentales, base y justificación de la organización social, nuestra democracia y nuestros mecanismos electorales.

 

Aquí está nuestro municipio libre y nuestro federalismo.

 

Aquí están los principios que rigen nuestra política internacional.

 

Nuestros artículos 3º, 27, 123.

 

Aquí está el Poder Ejecutivo, con todo su peso y sus contrapesos.

 

El Poder Judicial como garante y protector de lo mejor que tenemos.

 

Aquí está el Congreso, nuestro Congreso como sede principal del diálogo y del consenso.

 

En esta Constitución están, en suma, nuestros anhelos de libertad, dignidad, igualdad y justicia.

 

Y aquí está y seguirá estando Acción Nacional, con ideas y con propuestas, defendiendo esa unidad nacional que hoy necesitamos ante las amenazas de quien intente vulnerar nuestra Soberanía y nuestro desarrollo.

 

Aquí estamos y aquí estaremos, con convicción humanista, respetando y haciendo respetar nuestra Constitución, no sólo como un símbolo sino fundamentalmente para salvaguardar nuestras instituciones y la estabilidad de la nación.

 

Señores y señoras diputadas: nuestra nación es más grande y más fuerte que los retos que enfrenta.

 

No hay un México azul, rojo, amarillo, verde, naranja o guinda; hay una sola nación, la nación de todos: México, ¡nuestro México!

 

Muchas gracias.

 

--ooOOoo--

 

MRA

AUDIO DIP. GUADALUPE MURGUÍA 1FEB17 SESIÓN SOLEMNE CPEUM



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